Si caminamos hacia el sol dejamos las sombras detrás

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lo dijo William Wallace

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Ing.Adolfo Urrutia y Cecilia,2005

domingo, 14 de febrero de 2010

La reina Victoria de Inglaterra


Victoria's Secret: Las Tribulaciones de una Mojigata Inglesa

Varios alumnos míos me han estado solicitando repetidamente que escriba sobre la reina Victoria de Kent, la monarca inglesa que más tiempo estuvo sentada en un trono y que marcó toda una época en la gazmoñería, pudibundez y gran hipocresía, aunque hoy su nombre aparezca hasta en una marca de lencería...
Victoria nació un 24 de mayo de 1819, único retoño del desventurado matrimonio entre una odiosa princesa alemana y el debilucho duque de Kent, cuarto hijo del rey loco Jorge III de Inglaterra. No han faltado quienes digan que Victoria era fruto de una aventura amorosa extramarital de su madre, ya que el viejo Duque de Kent ya estaba medio vetusto cuando ella nació, y a eso atribuyen que Victoria haya suministrado el gen de la hemofilia que tanto daño causaría en varias casas reales europeas. Huérfana de padre, Victoria era la lógica heredera al morir Jorge IV, uno de los reyes más aborrecibles de Inglaterra. Mimada y sobreprotegida, tuvo una infancia solitaria. No creció mucho, siendo una regordeta chaparrita de un metro cincuenta de estatura, y dado que no pudo estirarse de alto se contento con crecer de ancho merced a un apetito pavorosamente pataguino. Lo curioso es que de joven, Victoria no era la gordinflona empurrada que todos imaginamos. Lr encantaba bailar, reír, jugar y revolotear como un gorrioncito en primavera. Sus primos se morían por estar con ella, pues era alegrísima y bonachona. Desde cipota sabía que era la soltera más codiciada del mundo. Inicialmente se prendó del estadista Lord Melbourne, quien además de viudo era el primer ministro. Melbourne le enseñó a dar sus primeros pasos en la política y sostenía largas conversaciones colmadas de suspiros con la gordita. Victoria además sostuvo una breve relación mojigata con su primo Alejandro, futuro zar de Rusia. Cuando el futuro Alejandro II de Rusia estuvo de visita en Inglaterra, se enamoraron violentamente pero la cosa no pasó a más porque políticamente una boda entre ellos era incompatible.
Cuando Victoria optó por casarse, lo hizo con un guapísimo pero paupérrimo príncipe alemán. La boda de la heredera con un pariente pobre que andaba con los paños menores zurcidos le supo a horchata de diablo rojo al pueblo inglés, sin sospechar que el alto Alberto de Saxe Coburgo Gotha iba a ser el perfecto poder tras el trono. Victoria como reina debió de hacer la proposición de matrimonio, y siempre mantuvo la voz de mando durante el noviazgo y buena parte del matrimonio. Alberto una vez se quejó ante un amigo diciendo que se sentía un poco como pavo capón. La noche de bodas de Victoria y Alberto fue de sumo placer, y Victoria, contrario a su imagen posterior, fue una ardorosa consorte que disfrutó tan intensamente las mieles de la cama que acabó pariendo 9 muchachos. Cuando su galeno le recomendó que dejara de reproducirse como coneja, Victoria con un asomo de ceño fruncido le preguntó,"Cómo puede usted prohibirme que me siga divirtiendo?" En su diario, Victoria plasmaba con expresiones exaltadas cuánto placer derivaba del sexo, a tal punto que tras la muerte de la soberana su hija Beatriz quemó el diario. Alberto llegó a ser el genuino poder tras el trono aunque Victoria, soberbia y mandona, nunca le quiso otorgar la corona matrimonial y solo ostentaba el título de príncipe consorte. Victoria era celosísima, y a Alberto a menudo le tocó bailar con la loca de los celos infundados de su mujer. Alberto y Victoria se amaron tiernamente hasta la muerte de éste, ocurrida poco después de un escándalo de faldas del primogénito, el futuro Eduardo VII. Victoria siempre culpó a su hijo por la muerte de su amado marido, y como viuda llevó luto cerrado hasta su muerte. Sin embargo, un afecto galopante por un alto hombre escocés llamado John brown pondría en jaque el buen nombre de Victoria. Ya que Victoria nunca consideró la posibilidad de matrimoniarse de nuevo, su distracción mayor fue Brown, quien se tomaba unas libertades increíbles con ella aún en público. Bonachón y alegre, John Brown a menudo la regañaba cuando estaba deprimida, fue el primero en felicitarla cuando el ateperetado Benjamín Disraeli como primer ministro la llamó Emperatriz de la India, y solía encerrarse con ella a beber fuerte whisky casero y jugar una tanda de naipes .Los hijos de Victoria sentían celos furibundos del criado y en numerosas ocasiones le gritaron que debía despedirlo, haciendo Victoria caso omiso de tal sugerencia. Eduardo, futuro sucesor de Victoria en el trono inglés, incluso mandó a desbaratar un pabellón de madera donde su madre y John Brown descansaban tras montar a caballo. La adoración de Victoria por John Brown desconocía el pudor y lo andaba como llavero en todas sus faenas cotidianas. Cuando Brown murió en 1883, el dolor de la reina no conoció límites. Los rumores se avivaron, afirmando que Victoria se había casado en secreto y hasta que le había dado un hijo, versiones que nunca pudieron ser confirmadas. Durante casi 20 años John Brown había sido su yunta, y Victoria escogió hacerle una estatua con citas del gran bardo inglés Lord Tennyson. Victoria hasta había comenzado a escribir un libro sobre la vida de su criado, pero fueron tantos los gritos de su familia que tuvo que desistir del proyecto. Tras la muerte de Victoria un 22 de enero de 1901, la estatua de John Brown fue evaporada misteriosamente por la familia de la reina. La época marcada por el ascenso del trono de Victoria en 1937 hasta su muerte en 1901 se denomina como época victoriana. La gazmoñería, prejuicios, racismo e hipocresía alcanzaron niveles inauditos mientras el imperio inglés como vampiro succionaba las riquezas de países como Kenya, la India, y buena parte de Africa. Debajo de una capa supuestamente moralista, la corrupción, perversión, trata de blancas y pobreza roían los huesos de la sociedad inglesa. Hasta se rumoró que el famoso criminal Jack el Destripador era pariente de Victoria, y que por eso nunca lo pudieron pescar. Victoria no era mala mujer, pero estaba repleta de prejuicios y vanidades pasadas de moda. Como madre, nunca fue muy amorosa con sus cipotes, aunque si fue generosa ama con sus caballos, perros y gatos, incluyendo una bella gata mechuda White Heather que dormía con ella. Su amor por los animales lo extendió hasta el célebre elefante Jumbo, quien durante su estadía en el zoo inglés recibía whisky y cerveza de parte de Victoria, quien lo visitaba cada vez que podía. La imagen más conocida de Victoria es la de una vieja fea, tortugona, amargada y vestida de luto eterno, sin embargo, no estuvo al margen del sufrimiento o de la diversión. Le cayó simpatiquísima al pianista y compositor judío alemán Félix Mendelssohn cuando éste se entrevistó con ella en Londres, y a pesar de su aparente puritanismo era buena a la bebida, prefiriendo el whisky destilado en casa. Su sentido del humor se desbordaba ante el ingenio ajeno: rió de buena gana cuando la morena reina Lilino, en una visita a Londres, le contestó a unas odiosas damas linajudas que si ella como hawaiiana llevaba sangre inglesa era porque uno de sus abuelos se había almorzado a James Cook, no porque una ancestra hubiera tenido el mal tino de acostarse con un inglés. La gula de Victoria la llevó a convertirse en una bola de sebo en su vejez, no obstante, antes de ajarse inspiró pasiones platónicas en personajes como el novelista Carlos Dickens o su propio primer ministro Benjamín Disraeli.

Tadea Mirszlac, la enamorada de Darío


LA TADEA: GITANA DE ARMAS TOMAR

Entre los personajes más pintorescos que me tocó conocer en Francia en mis tiempos de estudiante, la historiadora Adri Boucher figura entre las maestras más interesantes y amenas, sobre todo porque era bisnieta de la fabulosa danzarina y cortesana gitana Tadea Mirslac. La abuela de esta erudita señora, Alyssia, había sido el fruto del segundo matrimonio de Tadea y un descendiente de nada menos que Vladimir Drácula.

Tadea hoy la recordamos como la mujer que supo ganar montón de reales como bailarina de flamenco, cortesana de incontables famosos y cronista de los tiempos que fueron conocidos como La Belle Epoque.

Tadea nació un 4 de octubre de 1860, hija de una gitana bellísima de ojos pardos llamada Lucinda, por cierto famosa como bailarina. Tadea fue sietemesina, raquítica y pelona, y por su poco peso al nacer la bautizaron apresuradamente creyendo que no iba a durar mucho en este mundo. Nunca se supo quien fue el padre de esta horrible bebé, y hasta hubo rumores que se trataba de un príncipe inglés, pero Tadea fue mimada en exceso por su madre, quien cuando la niña tenía apenas 4 años se casó con el conde Leopold Mirslac, de origen húngaro.

Tadea pronto echó pelo, se hizo rellenita y se convirtió en una belleza, por lo cual la llamaban La Muñeca. Tadea fue la adoración de su padrastro, quien le dio una esmerada educación e hizo todo lo posible por hacer de ella una dama de alcurnia. Sin embargo la sociedad vienesa siempre estuvo pendiente de criticar los pasos de Tadea, quien a los 16 años, tras fracasar en un matrimonio arreglado por su padrastro con un oficial de los húsares, se lanzó a las tablas para hacer carrera como bailarina.

El disgusto le duró al Conde Mirslac muy poco tiempo, pues cuando confirmó que su hijastra cosechaba buenos aplausos y aún mejores ganancias, se convirtió en su primer fanático. El conde Mirslac hasta ofreció buen dinero al abandonado maridito de Tadea para que éste aceptara la anulación del nexo matrimonial, pero Tadea para entonces ya había iniciado amores con un científico ruso sin importarle los trámites de divorcio.

Posteriormente Tadea encontró aburrido a su rusito, afirmando que solo hablaba de fórmulas incomprensibles y que no era muy dado al baño... y lo mandó a morir lejos. Condes, duques y barones de la gazmoña sociedad austro-húngara se peleaban por mantenerla, y tenía una bella propiedad en Budapest con una alberca donde solía bañarse al natural ante sus 8 criados africanos, uno de los cuales era eunuco.

Francisco José, el malhumorado y regio marido de la preciosa Sissy Emperatriz, se vio atraído por los bucles castaño-rojizos y la figura escultórica de Tadea, y poco tardó en llevársela a la cama. Reza la leyenda que cuando Sissy se enteró que su esposo andaba en lides con la bailarina gitana, lo atosigó hasta más no poder para que se la presentaran.

Sissy era una de sus fans, y cuando la Tadea fue a visitarla al palacio, la emperatriz gozó de lo suyo con las anécdotas de la gitana. Al salir a despedirla, la monarca no pudo contener la curiosidad y le preguntó a la bailarina si era cierto que no solía andar bragas. Tadea, ni corta ni perezosa, se levantó la bella enagua verde mar de Worth que andaba para mostrar su exquisito, bien torneado y sonrosado trasero completamente deprovisto de lingerie alguna. Poco después, Tadea consumó sus coqueteos con el príncipe heredero, Rodolfo (el hijo único de Sissy y Francisco José), y pasó varias tardes educándolo en el alfabeto del erotismo en Mayerling.

Cuando Rodolfo se suicidó junto a su amante María Vetsera en 1889-dos años después de haber estado en sesiones amatorias con la gitana, Tadea lo lloró a moco tendido pues lo consideraba "un alumno aventajado y un chiquillo adorable" (eso a pesar de que el finado era dos años mayor que ella).
Tadea siguió su camino de rompecorazones teniendo affaires con hombres como Víctor Hugo, el gran bardo francés, o como Napoleón III, el seudoemperador galo que construyó el anillo de boulevards en París.En parís se llevó a la cama a nada menos que a Rubén Darío, quien después de dos o tres saltos en el lecho la encontró fascinante pero tediosa y huyó de ella. Nunca se pudo confirmar si fue leyenda o realidad que también casi le quita al Comodoro Cornelius Vanderbilt a Tennessee Claflin, la avispada hermana de la también lujuriosa Victoria Woodhull, pero lo cierto es que durante la visita de Tadea a Nueva York, la Woodhull y ella casi se van a las manos en un incidente en el restaurante Delmónico...

En 1890 Tadea se casó con el gordito Damian Celibidache, pariente cercano del director de orquesta Sergio Celibidache y descendiente por parte materna del famoso Vladimir Drácula El Empalador. De ese matrimonio, Tadea tuvo a los gemelos Alyssia y Damián. Con el correr del tiempo a los hijos de Tadea les fue bien. Damián hijo tomó las órdenes menores en la iglesia católica a los 25 años de edad y Alyssia logró casarse con un noble francés cuya familia estaba un poco venida a menos. Tadea enviudó de su hermoso y alegre rumano durante la Primera Guerra Mundial, y nunca más quiso volverse a casar. Con una seguridad financiera reconfortante debido a su hábito del ahorro y con la pensión de héroe de guerra de su marido, Tadea pudo dedicarse a escribir sus memorias en un libro que escandalizó al París de la posguerra en 1920.

COSAS QUE NI TE CUENTO vendió millones de copias y hasta la vez puede ser encontrado en las mejores librerías del mundo, y consta de las intimidades, rarencias y pulgosidades de personajes famosísimos como los últimos zares rusos, pintores como Degas y Toulouse-Lautrec, músicos como Debussy y Stravinsky, los emperadores de Austro-Hungría Francisco José y Sissy, y la reina Victoria de Inglaterra. Familiares del Canciller de Hierro germano Otto Von Bismarck quisieron demandar a la osada gitana por las menciones que hizo del célebre estadista, pero la demanda no prosperó cuando muchos intelectuales se solidarizaron con la gitana y unos 40 juristas franceses se ofrecieron para defenderla en los tribunales gratuitamente.

Durante la II Guerra Mundial Tadea, siempre activa y muy inquieta, se sumó como colaboradora de la resistencia francesa (la heróica Maquis) y sirvió de correo hasta que en 1941 fue capturada por unos nazis y llevada a un campo de concentración. Siendo gitana, los nazis se ensañaron con ella y fue destinada a los hornos crematorios, donde pereció en marzo de 1941 reducida a cenizas.

Sin embargo, el recuerdo de esta mujer que fue benefactora de dos orfelinatos después de la I Guerra Mundial y que puso al desnudo las hipocresías de sus tiempos permanece entre los grandes nombres de la historia de la danza y el heroísmo.

Ranavalona III de Madagascar


LA ULTIMA REINA DE MADAGASCAR: RANAVALONA III

Una de las mujeres más dulces, encantadoras y bellas de la historia convulsionada del Africa indudablemente fue Ranavalona III, quien nació un 13 de octubre de 1861.Desgraciadamente, en el mundo en que vivimos las peores cosas pueden sucederle a quienes menos merecen sufrir, y Ranavalona III habría de encontrarse numerosas ocasiones en las cuales derramar lágrimas.
Era sobrina de otra Ranavalona, precisamente la reina Ranavalona II, bajo cuya custodia ella creció ya que sus padres eran de la noble estirpe de los monarcas de la bella isla de Madagascar. Ranavalona III al nacer era chiquita y escuálida como una ranita,y se llamaba Razafindraheti. Con muchos mimos y buenos tutores logró llegar a ser una morena adolescente de subyugante belleza. Fue cuando su poderosa tía, quien se había negado a plegarse a las potencias extranjeras y aborrecía el cristianismo con pasión febril, se dio cuenta que sería la mejor opción para el trono.Ranavalona recibió una esmeradísima educación, llegando a hablar francés con fluidez, un poco de inglés que poco a poco fue perfeccionando y comenzó a escribir poemas en los pocos ratos que el protocolo y el estudio le dejaba para estar a solas. De corazón dulce, amaba a las criaturas por sobre todas las cosas y recogía animalitos para criarlos en el palacio. Hasta la vez se mencionan los gatos negros de pezuñas blancas como "gatos Ranavalona" por la predilección de la reina por estos micifuces, sin embargo el origen de esta peculiar raza de miaus yace en Mozambique y no en Madagascar, a como erróneamente se ha repetido hasta el cansancio.

Una vez que su educación hubo concluido, Ranavalona III tuvo que aprender los intrígulis de la política, cosa que no le gustaba, ya que era espontánea y sensible y odiaba mentir. Estando en su primera juventud, sufrió lo suyo al enamorarse de uno de los guardas del palacio. El amor entre ambos era un imposible, pues además de estar casado el guapísimo negro, a ella le reservaba la tradición un enlace de conveniencia.
En 1883, Ranavalona subió al trono como Ranavalo Manyaka III y posteriormente fue llamada Ranavalona III. Tanto por decisión de su tía-a quien a veces la joven le tenía pavor pues era muy violenta- como por elección la joven quedó establecida como monarca. Ranavalona III no solo heredó el trono de su tía, sino también el consorte.Al arribar al trono, Ranavalona III ya había enviudado del príncipe Ratrima, con quien la había unido un gran afecto pero nunca una pasión desbordante. Este primer matrimonio de Ranavalona III no dejó hijos, ya que la reina al parecer tenía problemas congénitos y el embarazo era una remota posibilidad. Rainitairarivoy había sido el marido de Ranavalona II, era el primer ministro del reino y se destacaba por un carácter zorruno. Ranavalona III se tuvo que resignar a ser buena esposa de un hombre quien la consideraba solamente como un costal de poder con bellas pantorrillas, y a menudo la anulaba en público haciéndola pasar enormes bochornos. Malcriado y mal educado, el marido de Ranavalona III también le dio bastante quehacer con otras mujeres, y con una de ellas se rumora que tuvo un espurio. Anteponiendo los intereses de su pueblo a su felicidad personal, Ranavalona III comenzó a dar los pasos para empujar la rueda del progreso en su isla.
Poco después de su segunda boda por conveniencia, Ranavalona III dio el paso que su rebelde tía se había negado a tomar: se bautizó en la fe cristiana. Sería un craso error. Ranavalona III tomó otras decisiones que fueron consideradas sabias, como leyes que permitieran que la nueva tecnología arribara al país. Desgraciadamente, el arribo de nuevas maquinarias permitió el acceso a extranjeros a la isla, y estos no tenían siempre buenas intenciones. Una serie de pestes afectaron la salud de los malgaches, y no faltó quien afirmara que la gente moría por desidia del ministro de salud, quien era amigo personal de la reina y a quien no se atrevía a destituir.
Ranavalona III enfureció a los franceses cuando afirmó que los límites de su reino empezaban en la playa, proclamándose reina de la isla entera.Al igual que Estados Unidos depusiera a la reina Liliuokalani del Hawaii para anexarse las islas, los franceses pronto depusieron a Ranavalona III y ella salió hacia un triste exilio. En 1897, Ranavalona III abandonó su trono, presionada por los blancos. En París se referían a ella burlescamente como la Reina Mono, y "esa asquerosa negra", pero se duda mucho que las riquezas que provenían de Madagascar fueran recibidas con tales epítetos... Refunfuñando y acusándola de no haber podido hacer nada, su maridazo se fue con ella tras las maletas. En el exilio, el agrio consorte de Ranavalona III se convirtió en un vocinglero loro lleno de malos humos y reproches, insistiendo en vivir como rey aunque nunca lo había sido de hecho. Ranavalona y su odioso esposo inicialmente pasaron un tiempo en la isla de Reunión y posteriormente se fueron a Argelia, que aún era una posesión francesa.
Lo irónico del asunto fue que el gobierno francés, una vez que se la quitaron del medio, decidió darle honores de segunda. El embajador francés en Tananarivo, la capital de Madagascar, sugirió que su gobierno debía darle la Legión de Honor, distinción crada por Napoleón Bonaparte para distinguir a personajes que han hecho grandes aportes a Francia. Indudablemente que el aporte de Ranavalona a Francia fue inmenso, ya que los franceses se dedicaron a explotar la gran riqueza de esta hermosa isla... la sugerencia sin embargo, más bien parecía un chiste cruel. En 1917 Ranavalona III moriría lejos de su amada patria por la cual dio todo lo mejor de sí. Madagascar continuaría siendo parte de la mancomunidad francesa. El marido gruñón de Ranavalona III la seguiría a la tumba poco después, muriendo también en Argel. No fue hasta que en el siglo XX, aproximándose la década del 60, por fin los malgaches obtuvieron de nuevo su independencia, pero el reino pasó a ser un recuerdo de un pasado glorioso que nunca regresaría.

Mataoka, la célebre Pocahontas


POCAHONTAS, PRECURSORA DE LA DIPLOMACIA MADE IN USA

Cuando le mencioné a mis alumnos de inglés del Colegio Americano que John Rolfe, el marido británico de la princesa india Pocahontas, le celebraba el cumpleaños a su mujer a inicios de diciembre aunque no se sabía a ciencia cierta si fue un 11 o 14 del mes que la bella vino al mundo, una indignada niña de 9 años me exclamó: Cómo! Entonces el John Smith y la Pocahontas no quedaron juntos a como será el final feliz de la Xica con su comendador?
Dada la historia que popularizó el estudio Disney (quien cada año no cesa de embarrarla de ayote al distorsionar tantas historias reales y buenas obras literarias) en la película de muñequitos POCAHONTAS, es comprensible la actitud de mi discípula. Pocahontas es una de las figuras indígenas que más atraen a grandes y chicos, sobre todo después que la convirtieron en una especie de heroína con figura de Claudia Schiffer negra. Pocahontas, cuyo verdadero nombre era Mataoka (Preciosa Pluma Blanca en su idioma), era la impulsiva hija del jefe Powhatan, un aguerrido caudillo nacido en Virginia. Algunos historiadores citan la fecha de nacimiento como el 11 de diciembre de 1593, mientras que otros citan el 14 del mismo mes pero dos años más tarde, como hija de la esposa predilecta del rudo Powhatan. La mamá de la muchacha al parecer murió poco después de traerla al mundo, y Mataoka se crió con bastantes libertades.
En 1608 un hombre chele, ambicioso, requeneto, aventurero y barbudo llamado John Smith arriba como gobernador de Virginia. Este hombre traía una historia de aventurero que fue capturado por los turcos en varias ocasiones, y era bueno a su pólvora. En una ocasión en que 200 indios de la tribu de Powhatan rodearon al chele y lo llevaron ante su jefe, Pocahontas tuvo lástima del inglés y lanzándose sobre él, le lloró a su papá que no lo matara, que mejor acabara con ella. Para ese entonces Pocahontas era apenas una preadolescente. Powhatan, quien se convertía en cera derretida ante las lágrimas de su adorada hija, le hizo caso y le perdonó la vida al inglés. A partir de ese incidente, los ingleses consideraron prudente coronar a Powhatan como rey de los indios para tenerle domadito, y Powhatan se tomó tan en serio el asunto que le mandó de regalo una espesa capa de piel y cuero de regalo a su colega el rey inglés de turno. Pocahontas se hizo gran amiga de los ingleses y a menudo iba a los asentamientos de ellos, donde deambulaba "como Juan por su casa."
Pocahontas incluso le advertía a los ingleses cuando a su padre le entraba ganas de darles camorra... En octubre de 1609, John Smith se vio herido cuando estalló la pólvora en su fortín y debió viajar a Inglaterra para curarse. Pocahontas quedó desconsolada al perder al primer amor de su vida. Para mitigarle el dolor le dijeron que su amado había muerto. Poco después Pocahontas fue secuestrada por los ingleses, los que pedían ciertas concesiones que Powhatan no estaba dispuesto a dar. El furioso cacique no quiso rescatar a su hija, y ella prefirió desde entonces a los ingleses.
Entre los nuevos enviados de Gran Bretaña estaba John Rolfe, un hombre ambicioso que pronto hizo buen negocio plantando tabaco. Rolfe era un viudo que perdió a su primera esposa en un naufragio. Cuando vio a Pocahontas, se enamoró perdidamente de ella y hasta le pidio la mano a Powhatan para desposarla en aparatosa ceremonia en la Iglesia de San Jorge de Jamestown, Virginia. Pocahontas se bautizó con el nombre de Rebecca y aunque el adusto Powhatan dio permiso para el enlace, se abstuvo de ir a la ceremonia. Un hermano mayor de Pocahontas la entregó en la boda en nombre de Powhatan. John Rolfe llevó a su nueva esposa a Inglaterra en un largo viaje, y la obvia felicidad del matrimonio fue uno de los muchos factores de una existosa campaña desplegada por Rolfe para incitar a los ingleses a que se fueran a aventurar al Nuevo Mundo. En 1616 Pocahontas fue presentada en sociedad en Londres. Se alojó en Chatham, y le llamaban La Belle Sauvage, la Bella Salvaje. La veían como excéntrica porque se bañaba a diario, una costumbre abandonada por la pestilente corte del rey Jacobo, quien odiaba el agua y era enemigo del jabón. El Rey la recibió amablemente, aunque no le puso buena cara a John Rolfe.
El mundo se le hizo agua a la bella Pocahontas cuando una tarde en que su marido andaba amarrando negocios, alguien tocó a la puerta. Los años le habían añadido arrugas, pero era el mismo cuerpo de sapo atlético, la barba tupida y los ojos azules que tanto adoró Pocahontas. John Smith la llegaba a visitar aún sabiendo que ya era casada y madre de un niño, Thomas. Pocahontas huyó al jardín a llorar más abundantemente que las cataratas del Niágara hasta que una criada la convenció que recibiera a John Smith. Una vez en el salón, lo recriminó por nunca haberle mandado recado, por dejarla llorarlo como si hubiera muerto. No es remoto que Pocahontas aún albergara un poco de amor por su primer amante. No se volvieron a ver más que en un baile de despedida a John Rolfe, quien ya estaba que rascaba por regresar a sus negocios de tabaco en Virginia. Pocahontas por su parte no quería regresar a su tierra, se hallaba muy bien en Londres, pero en la primavera del 1617 Rolfe casi la pesca de las mechas y la monta a un barco con rumbo a Virginia.
Una vez en camino al Nuevo Mundo, la latente tuberculosis de Pocahontas se hizo galopante y la joven mujer murió a bordo del barco. Se especula que murió estando encinta de pocos meses, yéndose de este valle de lágrimas contando con apenas entre 22 y 24 años de edad. La preciosa india fue sepultada en la iglesia de San Jorge en Virginia, el mismo templo donde se había casado. En los registros disparatados de la época no aparece como esposa de John Rolfe, sino como la cónyuge de Thomas, su hijo que entonces contaba apenas con 2 añitos de edad. En 1727 la iglesia donde yacían los restos de Pocahontas se quemó, y en 1923 el gobierno dio orden de exhumar los restos, o lo que quedara de ellos, pero nunca se pudo dar con nada.
Hoy en día, algunos historiadores la ven como una pacifista nata que siempre medió entre su gente y los ingleses, siendo una precursora de los diplomáticos de hoy en día. Otros la calumnian como traidora a su pueblo, al igual que la Malinche de Cortés. Sin embargo, la figura grácil y dulce de la gentil princesita que tenía no uno sino 8 mapachines de mascotas (Meeko apenas era el más glotón, y existió en realidad) además de un osezno de escolta sigue hechizando a grandes y chicos independientemente que los estudios hollywoodenses hayan hecho un manchón a-lo-top-model de ella.

Mata Hari


LA MAS TRISTE ESPIA DE TODAS: MATA HARI
“Teacher, que tan sexy era la tal Mata Hari?” es la pregunta inevitable que me hace una de mis alumnas de historia contemporanea cuando hablamos de la I Guerra Mundial. La leyenda de la desdichada y nariguda holandesa ha pasado a ser un icono del sex appeal, aunque a pocos les guste recordar que murio ante un peloton de fusilamiento acusada de traidora.
Margarethe Gertrude Zelle-que es el nombre que aparece en su partida de nacimiento-vino al mundo en Leewarden, Holanda, un 7 de agosto de 1876 en el seno de una familia disfuncional con graves desajustes economicos. Creciendo en medio de reyertas conyugales, cuando Margarethe tenia 13 años el negocio de sombrereria familiar entro en saldo rojo y los padres se separaron.A los 2 años de la separacion, la mama de Margarethe murio.
Siendo una elegante adolescente, Margarethe tuvo su primer romance con el maduro director de la escuela donde ella recibia clases, y en una ocasion la mujer de su amante la llego a arrastrar de las mechas. En aquel entonces, una chica poco brillante no podia esperar nada mas que hallarse un hombre que la mantuviera, y cuando en 1895 salio un clasificado mediante el cual un oficial holandes solicitaba buena doncella para esposa, ella respondio. Rudolf McLeod estaba ubicado en la exotica Java, pero al ir de vacaciones a Amsterdan, quiso conocer a Margarethe. La muchacha se precipito a ser su amante, y cuando sintio que le daban nauseas matinales, ni corta nperezosa se lo manifesto a su chele. Se casaron el 11 de julio de 1895 y seis meses luego nacio “prematuro” el primer retoño de la pareja. Ella tenia 19 anitos, y el le llevaba 20 años de mas.
Poco despues del parto del primer vastago, Rudolf mudo a su familia a las Indias Orientales, donde nacio el segundo bebe de la pareja.
Una vez en el ardiente clima tropical, la pasion de Rudolf por su joven esposa se convirtio en indiferencia, maltrato y fastidio. Andaba en aventuras con morenas nativas, incluso con una de las sirvientas de la casa. Rudolf incluso obligo a Margarethe a jugar el rol de prostituta con sus amigos, amenazandola con dejarla si no obedecia en todo. El novio de una de las sirvientas traveseadas por Rudolf se indigno mucho ante el romance del holandes con su chavala, y como venganza hizo que la muchacha envenenara la comida del niño, quien fue la inocente victima de los traspies de Rudolf. Tras la muerte del chiquillo, Rudolf movio de nuevo a su familia a Amsterdam, donde el se dedico a consumir cantidades navegables de licor para ahogar el remordimiento por la muerte del bebe. El 30 de agosto de 1902 Margarethe consiguio el divorcio de su odioso marido, abandono a su hija y se enrumbo a Paris dispuesta a conquistar la Ciudad Luz con mucho contoneo y una sarta de mentiras.

Mientras habia estado en Java, Margarethe habia adormecido su sufrimiento y hastio frecuentando templos y aprendiendo danza popular. Siendo una mujer relativamente oscura de tez, con espesas cejas y apariencia exotica, decidio rebautizarse como Mata Hari, que en malayo significa Ojo del Amanecer. Invento que era la hija de un monje budista y una exotica bailarina de origen noble, y agrego que su linajuda madre habia muerto al nacer ella. Envuelta en gasas transparentes, con los ojos delineados en negro, el hermoso cuerpo untado en almizcle y esencias sensuales y colmada con mas joyas que una chiclera, Mata Hari comenzo a bailar en night clubs lo que ella llamaba las sagradas danzas del templo de la sensualidad. Los contoneos languidos y las miradas sugestivas de Mata Hari hicieron estragos en la poblacion masculina, y pronto se tomo Paris por asalto como la ultima sensacion del mundo del espectaculo. Los politicos, militares y artistas se pelaban por acostarse con ella, y cobraba muy caro. El Baron de Marguerie, quien estaba deslumbrado con ella, la introdujo en la alta sociedad como refugiada que huia de un pasado escabroso. Mata Hari tenia prisa en hacer dinero antes que la edad se le echara de ver, y al estallar la I Guerra Mundial ya era una se;ora de 38 años con mas que patas de gallo nomas.
En 1914 Mata Hari aprovecho el estallido de la gran guerra para dedicarse a traficar con secretos belicos.Entre sus numerosos amantes de alto rango habian ingleses, franceses, alemanes y rusos.Mata Hari no supo manejar con la debida compartimentacion los secretos depositados en ella por alemanes y franceses, y pronto se vio enmarañada en una serie de intrigas que serian lo que propiciaria su final tan triste.Un viaje a Madrid la coloca buscando como seducir al agregado militar frances mientras tambien intenta seducir al mayor Van Kalle, de la embajada germana. Para este entonces Mata Hari habia conocido al amor de su vida, el soldado ruso Vadime de Masloff, quien era mucho mas joven que ella. Por eso cuando recibio un telegrama firmado por Vadime, Mata Hari salio como cucala desarbolada para encontrarse con el en Francia. Era una trampa, pues el telegrama era falso y las autoridades francesas la esperaban en la frontera para arrestarla.
El 13 de agosto de 1917 Mata Hari fue a dar con sus encantos a la prision de San Lazaro en las afueras de Paris.Le aplicaron 8 cargos de conspiracion, la acusaron de prostituta, agente doble y de cometer alta traicion. La condenaron a muerte por peloton de fusilamiento. A estas alturas del campeonato, Vadime de Masloff hizo operacion cusuco y no quiso saber nada de ella, alegando que para el solo era “una pobre vieja cuyo dinero le gustaba mas que el cuerpo.” Grito a todos que Mata Hari no habia pasado de ser una aventura efimera sostenida para tener algo que comer.
Cuando Mata Hari se entero de esto(pues patas y tapas no le falto a alguien que le fuera con el cuecho a la pobre presidiaria) , la ex diosa sexy se resigno a morir.
Una multitud parisina se junto al amanecer del 15 de octubre de 1917 para verla morir. Unos afirman que ivba sencillamente vestida, otros que solo llevaba un abrigo de piel puesto, y que a ultima hora se lo abrio para exhibir su desnudez en un ultimo show antes de morir. Lo cierto es que rehuso que le vendaran los ojos, y 12 disparos acabaron con el cuerpo mas codiciado de Europa, pero apenas nacia la leyenda de su belleza, sensualidad y misterio.
24 amantes desfilaron por su vida, incluyendo al mayor Arnold Van Kalle, alto jefe militar alemn. Otros fueron Adolphe Pierre Messimy. Ministro de guerra frances, y Alred Kiepert, una adinerado latifundista aleman. El genio operatico italiano Giacomo Puccini fue amante suyo, mientras que algunos especulan que el rey Eduardo VII de Inglaterra-tan famoso por sus escapadas sexuales- paso una noche espectacular con ella en 1905. El Baron Henri de Rothschild tambien sucumbio a sus encantos y le dio varias pulseras de rubies y diamantes. Mata Hari, quien nunca estaba completamente desnuda en la cama porque se negaba a quitarse sus sostenes depedreria(se cree que Rudolf en una ocasion le mordio los senos tan vorazmente que la desfiguro permanentemente), tambien tuvo un affaire breve con Tadea Mirszlac, la gitana que fue amante de Francisco Jose I de Austria y de su hijo Rodolfo.
Vadime de Masloff fue indudablemente el gran amor de la vida de esta mujer, quien hasta la vez figura en la gran galeria de diosas del sexo a la par de Cleopatra, Marylin Monroe y CatalinIi de Rusia. Masloff nunca le dio importancia a Mata Hari, pero la leyenda de esta exotica holandesa ha dado lugar a numerosas conjeturas y especulaciones en cuanto a si realmente era tan digna de ser fusilada, o si de veras haria “charchalear a cualquiera.”

Lilino del Hawaii


La última monarca de Hawaii

Para muchos resulta sorprendente que Hawaii, el estado número 50 de los Estados Unidos, haya tenido una poderosa monarquía que se vio derrumbada por la codicia del hombre blanco. Un 4 de julio de 1894 la República del Hawaii con Sanford B. Dole como mandatario., siendo reconocido este gobierno títere como legítimo por los Estados Unidos y posteriormente, en la década de los 50 en este siglo, Dwight Eisenhower le dio a Hawaii la estrella número 50 en la bandera de rayas y estrellas.
La última monarca del Hawaii fue una encantadora y talentosa mujer nacida el 2 de septiembre de 1838, siendo la tercera en una prole de diez hermanos. Fue adoptada por la pareja formada por Abner y Konia Paki, siendo Abner un asesor del rey Kamehameha III. A los cuatro años fue enviada al colegio especial para los infantes reales, donde se destacó como buena alumna y buena jinete. La adolescente Liliuokalani, a quien llamaban cariñosamente Lilino, amaba ir a fiestas, bailes, y emperifollarse bien. Ella formaba parte del séquito de Kamehameha IV y su reina Emma, y hasta estuvo comprometida por un tiempo con el futuro rey Lunalilo. Posteriormente, este compromiso no se concretó y Lilino se casó con John Dominis, hijo de un capitán de navío norteamericano. Este matrimonio, contraído aprisa, no fue dichoso para la futura reina, dado que John le paseaba otras mujeres en la cara, y nunca tuvieron hijos. Durante el reino de su hermano, Lilino a menudo sirvió como regente del Hawaii durante las ausencias del monarca. David Kalakaua era un hermano amoroso que depositaba toda su confianza en Lilino, a quien consideraba una mujer excepcional. Era lógico que cuando David Kalakaua muriese de parálisis renal en San Francisco, California, durante un viaje en 1891, Lilino subiera al trono. Lilino ya tenía más de cincuenta años al arribar al trono, y su esposo fue nombrado gobernador de Oahu y Maui. Pero John Dominis no habría de durar mucho en su cargo dado que siete meses después de asumirlo murió. A pesar de la lata que este hombre le dio a Lilino mientras estuvo casada con él, ella pareció recordarlo siempre con ternura. Otros afirman que su trauma de un matrimonio infeliz fue tan grande que nunca quiso volverse a casar, a pesar de que Lilino se conservó atractiva hasta su muerte. Lilino nombró a su sobrina Kaiulani como heredera del trono y la mandó a educarse adecuadamente en Londres.
Fue durante una visita de control a su sobrina en Londres que Lilino protagonizó una anécdota que muestra su chispeante humor. Unas damas de alcurnia londinenses quisieron burlarse de ella, cuando Lilino afirmó que tenía sangre inglesa corriendo por sus venas. Una atrevida condesa le preguntó, "Acaso algún marinero inglés hizo de alguna abuela suya su concubina?" Lilino soltó una estrepitosa carcajada y aclaró," No, señoras. Un bisabuelo mío estuvo entre los nativos que se almorzaron el corazón de James Cook en febrero de 1779 cuando atraparon al navegante en la maturranga que no era ningún Dios...Por eso llevo un poco de vuestra sangre inglesa por mis venas!" Cuando la reina Victoria se enteró de la respuesta mordaz de Lilino, casi se orina de la risa en sus apretadas polleras de encaje negro.
Lilino era una gran nacionalista, y estaba orgullosa de su gente. Trató de reemplazar una constitución llamada de la Bayoneta por una que favoreciera a su pueblo, pero algunos sectores la asustaron mucho y timoratamente permitió que la antigua constitución lesiva siguiera en pie. En 1892 la legislatura hawaiiana permitió el paso de una ley que toleraba la importación y venta de opio. Esta enmienda favorecía a comerciantes chinos y los gringos se enojaron cuando la reina la firmó, dado que bajo la constitución de la Bayoneta debía ella firmar cuanta ley pasaran. Los gringos la quisieron castigar también por haber permitido la legalización de la lotería. El ministro John L. Stevens y otros conspiraron para derrocar a Lilino. En enero de 1893 las tropas chelas de las gringos repitieron la enésima proeza de ir como buenos rubios a pacificar a los "negros malos" (léase hawaiianos en este caso) y Lilino debió rendirse y entregar el trono.
La heredera de la reina, su sobrina Kaiulani, se fue a Washington a buscar ayuda. Su gran dignidad de princesa impresionó a Grover Cleveland, entonces presidente, y éste ordenó una investigación de la revolución. El reporte recibido por Cleveland le convenció que la reina debería ser devuelta a su trono. Hizo un discurso en el congreso condenando el derrocamiento de la monarquía y se negó a anexar a Hawaii a Estados Unidos como pariente pobre dado que los hawaiianos en su mayoría no deseaban tal cosa. En 1894 la ignominiosa República del Hawaii fue proclamada como títere y en 1895 muchos hawaiianos guiados por Robert Wilcox trataron de restablecer el poder de la reina. Tras diez días de lucha, los realistas fueron capturados, sentenciados a muerte pero salvados a última hora por la chela generosidad del gobierno estadounidense.
Unas armas fueron puestas bajo el jardín de la reina y la monarca fue arrestada. Por 8 meses la retuvieron en un cuarto del palacio Iolani. La acusaron de cómplice de traición. Su juicio por tribunal militar lo sostuvieron en el antiguo salón del trono para humillarla aún más. La encontraron culpable y la multaron con 55 mil dólares y cinco años de trabajos forzados. Aunque Lilino debió pagar, la sentencia de 5 años no se llevó a cabo. En 1896 soltaron al inicio del año a Wilcox, y a la reina unos meses luego. Ella salió rumbo a Washington, donde Cleveland la recibió cálidamente pero ya no pudo hacer más por ella. Dijo Cleveland, "Me siento tan avergonzado." Y no era para menos. Para colmo la princesa Kaiulani murió a los 23 años de edad en 1899. Lilino volvió a Hawaii, recuperó algunas propiedades y le dieron una pensión estatal. No estuvo presente en las ceremonias anexando a su reino a los Estados Unidos pues no hubiera soportado ver cómo subía la bandera gringa mientras la de su patria bajaba. El 11 de noviembre de 1917, Lilino murió de una embolia en Honolulu. La historia la recuerda como una mujer que luchó con todas sus fuerzas para preservar la identidad nacional de su patria, una hábil bordadora que hizo bellezas con la aguja, y una fina compositora de temas tan sublimes como la famosa "Aloha Oe", que es casi un himno extraoficial de Hawaii.

jueves, 11 de febrero de 2010

Leonor de Aquitania


LA LEO,REINA Y PRECURSORA DEL FEMINISMO

En mis tiempos de estudiante en Francia, me escapé de mis pesados tomos de historia por un fin de semana para ir a Fontevraud, en el sur del país, para cumplir un viejo deseo de ir a visitar la tumba de una de las mujeres que más he admirado en la historia: Leonor de Aquitania, Duquesa de Poitou, mandamás de Aquitania, reina primero de Francia y luego de Inglaterra, patrona de las artes, excelsa poetisa y madre leona. La Leo, para mí, y que me perdonen el abuso de confianza. La Leo está sepultada al lado de su amadísimo hijo Ricardo Corazón de León, a quien consintió tanto que acabó confirmándolo como maricón de cuidado.
La bellísima Leonor debutó en este valle de lágrimas en 1122, un 19 de noviembre según algunos registros y un 22 del mismo mes según otros. Era nieta del fabuloso IX Conde de Aquitania y Poitou Guillermo, trovador inspirado, hermosísimo gordito de ojos verdes y líbido portentosa que anduvo en la Primera Cruzada. Sus padres eran Guillermo X(nacido en 1099 y muerto en 1137) y la hija de la querida oficial de su abuelo. Los padres de Leo estaban casados desde 1121 y al nacimiento de ella siguió el de otra chica, Petronilla y el del varoncito Guillermo Aigret. La corte del abuelo de Leo era el centro de trovadores, maromeros, intelectuales y mujeres hermosas, y Leo heredó de su alegrísimo ancestro el amor por las artes, la inteligencia y la alborotada sexualidad. Leonor y sus hermanos fueron muy bien educados por los mejores tutores, y se relata que fue una excelente alumna. La niñez despreocupada y feliz de Leo acabó con la muerte de su madre, de su hermanito menor a quien idolatraba, de su jovial abuelito(en 1126) y de su padre en 1137. Huérfana, Leo resultó ser la heredera más rica y seductora de Francia. A los quince años la casaron por razones de estado con el rey francés Luis VII(nacido en 1121 y muerto en 1180), un hombre que se había visto coronado por accidente del destino cuando su hermano mayor murió. Luis VII había sido preparado para entrar como prelado católico, era soso, grave, aburrido, piadoso hasta decir quitá y de bajísima líbido. Sin bien admiraba a su hermosa e inteligente consorte, no era muy adepto a pasar horas en la cama entregado al deporte erótico. No fue hasta en 1145 que Leo logró parirle una hija, Marie, y Leo se dedicaba a coser, guisar y leer para no aburrirse como una ostra mientras su regio maridito pasaba horas rezando arrodillado. Leo incluso ansiaba poder gobernar personalmente su alborotada Aquitania, pero Luis VII no la dejaba desarrollarse. Cuando Luis se animó a irse en la segunda cruzada a Palestina, Leo levantó una compañía de mujeres para que la acompañaran y se fue de cola de su marido. En Antioquía, Leo fue recibida con gran pompa por su tío Raymundo, y entre el tío y ella opinaron que Jerusalén podría ser capturada si tan solo hacían que los turcos se replegaran hacia el norte. Luis VII se sintió emasculado al ver que Leo opinaba en asuntos de tácticas militares(a como muchos militares hoy se santiguan cuando hablo del desembarco de Normandía y otras cosas no aptas para damas) y hubo una aparatosa reyerta matrimonial. Luis prefirió regresar a casa llevando a una furiosa Leo casi de las mechas, y pronto se pudo ver que la cruzada fallaba opíparamente. Roberto, el hermano de Luis, prefirió huir también de regreso a casita. De camino a Francia, Leo y su aburrido y machista marido visitaron al papa de turno para ver si les daba el divorcio, pero el heredero de Pedro en ese entonces se las creyó de consejero nupcial a lo precursor de Masters y Johnson y mas bien los mandó a que se refocilaran un ratito en la cama. De vuelta en Francia, Leo descubrió que ya no soportaba a su marido y para colmo estaba encinta de nuevo como producto de que su Luis siguiera el consejo del papa. En 1150 parió a su segunda hija, pero ni el nacimiento de este segundo retoño pudo reparar el matrimonio. Finalmente en 1152, tras haber mandado un buen costal de reales a Roma, Leo se vio libre. Para entonces, ya había llegado un robusto y rubicundo muchacho de 19 años a rendirle respetos a Luis VII, Enrique de Plantagenet, Duque de Normandía y futuro rey Enrique II de Inglaterra. Leonor, ya llegando a los 30 años, se había enamorado apasionadamente de Enrique y apenas 8 meses después de su divorcio de Luis VII, logró amarrar el nudo nupcial con Enrique, llevándose como dote para su jovencísimo marido casi la mitad de las tierras que hoy conforman la Francia moderna. Con el apoyo y la plata de Leo, Enrique en 1154 se hizo rey de Inglaterra. A Enrique, Leo le parió cinco varones y tres hembras. Cuando los chicos fueron creciendo y Enrique encontró a su mujer demasiado sesuda para su gusto, comenzaron a desfilar las queridas y Leo le cerró las puertas de su alcoba en la cara después del pavoroso parto de Juan, futuro Juan Sin Tierra, cuando ella tenía 44 años de edad. Reza la leyenda que Leo se dio cuenta de que la bella Rosamunda Clifford era la amante de su marido y la hizo pasar por un laberinto, entre otras torturas de esposa despechada. Posteriormente, Enrique le dio quehacer a Leo con una muchacha francesa que era hija de Luis VII(ex marido de Leo) y su segunda esposa. Resulta que Enrique había hecho llevar a la joven a su corte para educarla y comprometerla con su homosexual hijo Ricardo Corazón de León, pero el que acabó seduciendo a la chica y quedándose con el mandado fue Enrique aprovechando que el marica de Ricardito no miraba a la chavala ni con el "ojo del pie."
En 1169 Enrique mandó a Leo a Aquitania a que pacificara a los revoltosos súbditos, y de paso se la quitó de encima. Una vez más los mejores trovadores, intelectos y sabios se reunieron en Poitiers, Leo se reconcilió con su hija Marie habida de su primer matrimonio, y entre ambas comisionaron al bardo Chrétien de Troyes que compusiera el romance de la Reina Ginebra y Lancelot. Marie y Leo hicieron un código del amor de 31 artículos, escribieron pensamientos feministas que llenaban de pavor a los machos de entonces y Leo promocionó las Cortes del Amor, donde las parejas llevaban sus querellas románticas ante un tribunal de ilustradas damas. A lo largo de este período Leo no descuidó su propia vida amorosa y tuvo varios amantes, entre ellos a un bello negro sarraceno. En Navidad de 1172 Enrique II llamó de nuevo a Inglaterra a su esposa e hijos, pero en 1173 los muchachos, animados por Leo, se rebelaron en contra suya. Enrique II optó por encarcelar a la rebelde y consentidora Leo. Leo pudo salir de su jaula de oro hasta que su atribulado maridazo estiró la pata en 1189. Para entonces tres de sus hijos ya estaban bajo tierra, y Ricardo subió al trono para calzarse los zapatos de Enrique II. Cuando Ricardo se fue a las Cruzadas, Leo quedó de regente calentándole el taburete, y ella le consiguió como novia a Berenguela de Navarra para que el pobre mariposón tratara de engendrar herederos, cosa que nunca pudo. Leo, consciente que Ricardo podría romper el compromiso, escoltó a Berenguela hasta que la boda se dio. Ricardo murió un 6 de abril de 1199 víctima de gangrena, y fue sucedido por Juan Sin Tierra, el último retoño de Leo. Leo regresó a Aquitania y se retiró a la abadía de Fontevraud, escribiendo poemas, cosiendo, e intrigando como siempre, a tal punto que fue ella la que escogió a su nieta castellana Blanquita para que fuera la esposa de un nieto de su ex marido. Rodeada del respeto de nietos, Leo fue una viejita bien chimbarona y se reía cuando le preguntaban si era verdad que se había acostado con el sultán Saladino-el hombre que fue el gran amor platónico de Ricardo Corazón de León.Leo murió un 2 de abril a la edad de 82 años sin haber perdido un solo diente, con el cabello como lechoso lino y sin haber padecido de ningún dolor de artritis en toda su vida. Fue sepultada al lado de su idolatrado hijo gay Ricardo, y su tumba es visitada por miles de mujeres quienes como yo van a rendirle el charro a la seductora precursora del feminismo.