Si caminamos hacia el sol dejamos las sombras detrás

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Ing.Adolfo Urrutia y Cecilia,2005

jueves, 14 de enero de 2010

Itzhak Rabin


ITZAK RABIN: SOLDADO PACIFISTA O TRAIDOR?
Itzak Rabin vino al mundo un primero de marzo de 1922 en Jerusalén. Sus padres eran pioneros que habían escapado de Rusia, judíos ashkenazes de pura cepa, y su madre, Rosa Cohen, era una mujer de armas tomar. Rosa tenía un alto sentido del servicio social, era sionista a morir y se le consideraba toda una domadora de leones. Fue ella quien desde la cuna le enseñó a Itzak a anteponer el bien colectivo al beneficio personal.
Ya siendo un hermoso adolescente rubio Rosa lo mandó a la Escuela de Agricultura. Siendo alumno de este centro, la vida le asestó pavoroso sopapo a Itzak: su madre murió. Aprendió el manejo de armas, y conoció como miembro de la organización Haganah al legendario Moshe Dayán. Dayán, un revoltoso de cuidado, lo urgió a que se sumara al Palmach, organización que entre otras tareas tenía la reubicación de judíos europeos en Palestina.
Durante la II Guerra Mundial Itzak fue enviado a Europa a cumplir toda suerte de misiones. Entre sus labores estaba el sabotaje de las líneas telefónicas en la Francia ocupada por los nazis, y en 1943 ya era comandante de un bravo pelotón. Al finalizar la II Guerra Mundial, los atrevidos británicos prohibieron que los sobrevivientes del Holocausto se fueran raudos a Palestina, y en 1945 Itzak logró rescatar a 200 judíos que habían ido a parar a un campo de detención. Los ingleses colocaron a Itzak en la lista de los más buscados y el valiente hebreo fue a parar al tabo por 6 meses.
En 1947 se votó por la partición de Palestina, y en 1948, el 14 de mayo, nació el estado de Israel. Comenzaba la lucha de independencia, y sobraban las trifulcas entre árabes y judíos. Yigal Alon, mandamás del Palmach, tomó a Itzak como mano derecha, e Itzak se encargó de echar a unos 50 mil palestinos de territorios israelíes.
En medio de todas estas tareas, Itzak encontró suficiente tiempo para enamorar a una espléndida pelirroja llamada Lía Schlosberg, una joven judía que pertenecía a su batallón, y aunque era medio tosco para cortejar (le encantaba asestarle palmadas en el trasero a Lía, y a veces ¡delante de todo el mundo!), Itzak acabó casándose con su adorado tormento. Para enero de 1949 los enfrentamientos mayores con los palestinos habían cesado en intensidad.
Se dieron las pláticas de paz con Egipto, e Itzak tuvo que ir contra su voluntad a negociar. Ostentaba cara de cobrador, y acabó retirándose del equipo negociador. Tenía bastante quehacer por doquier, pero a estas alturas ya era el orgulloso padre de una parejita de retoños, ansiaba irse a estudiar administración de empresas a Harvard y quitarse el uniforme militar para poder pasar más tiempo en casa.
Pero para 1963, le hicieron una propuesta que no podía declinar. Le hicieron jefe de estado mayor del ejército.
Como militar con alto cargo, Itzak tuvo oportunidad de desplegar gran agresividad. Lanzó ataques contra Siria como represalia por los ataques de los árabes, desplegó 100 mil hombres en la península del Sinaí, y esto no les gustó a los árabes, quienes se tomaron como propósito aniquilar a Israel como parte de una Guerra Santa. Tras once años de relativa paz para Israel, Itzak debía decidir si se iban a la guerra en mayor escala. Un 22 de marzo, tras cerrarse el Estrecho de Tirana, Itzak tuvo un colapso nervioso, pero se recuperó en cuestión de 24 horas. Era demasiada presión para una sola cabeza.
El 5 de junio de 1967 Israel realizó un ataque sorpresa contra Jordania, Siria, Egipto e Irak. El ejército hebreo capturó el Sinaí, y la parte más antigua de Jerusalén también fue tomada por los judíos, tomando control de la parte oriental del muro. Moshe Dayán, entonces ya ministro de defensa, no podía creer lo que miraba con su único ojo (ya andaba el parche negro que lo hacía ver irresistible). Los soldados abrazaban a Itzak. En 6 días, Israel tenía más del doble de su territorio anterior.
En enero de 1968 Itzak fue enviado como embajador israelí a Estados Unidos, donde hizo tremendas migas con el judío Henry Kissinger y con el entonces presidente Nixon. Como leal amigo, Itzak era incondicional, y cuando Nixon cayera en desgracia con el feo asunto del Watergate unos años después, Itzak nunca le dio la espalda.
En 1973 estaba de vuelta en Israel como candidato para el Knesset o parlamento para las elecciones del 31 de octubre. Un 6 de octubre, en vísperas de la sagrada fecha del Yom Kippur (Día del Perdón de los Pecados), Israel fue atacado por Siria y Egipto. Israel se vio en "alitas de cucaracha" y casi pierde este enfrentamiento.
La gente le pasó la cuenta a Golda Meir (quien debió renunciar) y a los laboristas porque consideraban que este gobierno había bajado demasiado el presupuesto de defensa del país. Itzak se vio ayudado desde la tumba por su madre, cuya fama como luchadora era un punto a su favor en política. Itzak a los 52 años acabó siendo el primer ministro, y era el primero que había nacido en Jerusalén. Itzak negoció con Egipto la retirada del Sinaí.
En el verano del 76, Itzak tuvo oportunidad de mostrar de nuevo su temple de acero. Cuando terroristas árabes secuestraron un avión cargado de judíos en el aeropuerto de Entebbe en Uganda, Itzak no negoció, pero sí autorizó que se preparara el rescate relámpago más increíble de la historia. 103 rehenes judíos fueron rescatados, un soldado israelí cayó en el proceso y el mundo aplaudió las agallas de los judíos.
Pero tras el gustazo de ser reconocido como todo un león, Itzak se llevó un trancazo: su mujer Lía se había vuelto golosita, y tenía una cuenta bancaria en Washington violando las leyes monetarias de Israel.
El escándalo le obligó a renunciar, y nunca se supo si le recetó o no sopa de muñeca a su mujer en casa. En 1979 publicó sus memorias, y en 1984 pasó a ser ministro de defensa. Hizo retirar las tropas israelíes de Líbano. Reagan lanzó pataleta por esta acción, afirmando que Itzak se estaba haciendo blandengue.
En diciembre del 87 se dio la Intifada, una serie de actos violentos de los palestinos de las zonas ocupadas por Israel. Itzak mandó al ejército a pacificarlos a golpes, y hasta los mismos soldados cuestionaron sus métodos. Arabes y judíos se sentaron a negociar en España y en 1992 Rabin volvió a ser primer ministro, acelerando el proceso de pláticas de paz.
El 13 de septiembre de 1993 Israel le concedió autogobierno a los palestinos en Gaza y Cisjordania. Al momento de estrechar la mano de Yasser Arafat, Itzak no pudo disimular una mueca de asco que nada tenía que ver con los "perjúmenes" del imbañable líder... Itzak tuvo que ceder territorio y muchos judíos ortodoxos lo criticaron por esto.
En octubre del 94 Itzak firmó tratado de paz con el jordano rey Hussein, y el 28 de septiembre de 1995 Yasser Arafat e Itzak se volvieron a reunir en la Casa Blanca. Esta vez hubo menos tensión. Y cuando ganaron el Nobel de la Paz junto a Shimon Peres, se retrataron juntos.

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